Las loot boxes son de lo peor que le ha pasado al gaming

Loot Box

Vale, puede que el título sea algo exagerado… ¿o no?

Si bien es verdad que normalmente no son literalmente casinos digitales, muchos juegos cuentan con las características de uno. Por supuesto, estoy hablando de las loot boxes (o cajas botín si tienes 40 años). Esta mecánica surgió de la necesidad de integrar pagos en juegos gratuitos para sacar dinero de forma consistente, puesto que hasta que no te salga lo que quieres podrías seguir gastando el dinero que hiciese falta. Sin embargo, cada vez se han vuelto más comunes y parece que nadie quiere hacer al respecto aunque todo el mundo se queje de ello.

Las loot boxes son normalmente cajas, cofres, maletines etc. que pagas por abrir. Puede costar dinero ficticio o real, pero al final siempre tienen el mismo objetivo: vaciar tu cartera a base de skins ultra-legendarias o kunais interestelares o cualquier tontería seguido de una palabra que lo haga parecer lo mejor que ha existido sobre la Tierra para crearte la aspiración de conseguirlo. Como funcionan con suerte, sabes que poder puede tocar y sigues pagando para decepcionarte cada vez. Además, suelen existir varias calidades de caja con distintas probabilidades y sobre todo, precio o animaciones que parecen sacadas del cine como si estuvieras abriendo el tesoro de Monte Cristo o algo.

Todo esto y otras prácticas psicológicas de las que no nos damos cuenta nos crean la necesidad de probar suerte. ¿Qué significa esto? Que el objetivo más fácil para ello son los niños, por algo los casinos son +18. Han habido casos de niños robándole la tarjeta de crédito a sus padres para comprar, efectivamente gemas pa’l fri fayer (Free Fire).

Así es: hoy en día la gran parte de los juegos (sobre todo de móvil) tienen alguna forma de loot box para sacar dinero, y realmente la mayoría están clasificados con Pegi 3 o 7 sin ninguna advertencia sobre esto más allá del “Compras dentro de la aplicación” que engloba todos los gastos extras que pueda tener un juego. Los juegos gratis son los principales formatos donde se aplican de forma a veces abusiva. La adicción que generan las recompensas aleatorias son una fuente de ingresos lo suficientemente estable como para dejar el juego gratuito y tener grandes márgenes de ganancias. Y precisamente el público principal de este tipo de juegos suelen ser niños de menos de 16 años que son más subjetivos a este tipo de adicciones y tienen consecuencias a futuro que con el tiempo son difíciles de remover, y por eso cada vez más se está generando un movimiento en contra de estas prácticas y que Pegi tiene que ponerse las pilas con este tipo de cosas.

Por si no eres de Europa o no estás muy enterado de la industria, PEGI (Pan European Game Information) es una organización que se encarga de clasificar los rangos de edad de los juegos igual que en las películas por su contenido. Un tipo de contenido listado allí como Pegi 18 son precisamente las apuestas simuladas.

Brawl Stars y Clash Royale son juegos donde las cajas y los cofres respectivamente eran un pilar de la experiencia, pero fueron removidos. En este caso, creo que Brawl lo hizo mejor al principio con los Star Drops, que tenían recompensas aleatorias pero eran gratis y conseguidos por jugar. Sin embargo, últimamente han vuelto a sacar loot boxes de pago con cada evento. FIFA (o EA Sports FC para los pringaos) por ejemplo es uno de los peores porque no solo el juego te cuesta ya 70€, sino que para el modo online necesitas la mejor plantilla que solo se consigue con sobres que valen dinero ficticio, que también puede ser adquirido con dinero real. Es una vergüenza, pero lo peor es que es Pegi 3 con la advertencia de las compras digitales. Simplemente es una tragaperras en la que el 7 no es el de la suerte, sino el de Cristiano Ronaldo TOTY, Gold o lo que sea.

También está el caso de Counter Strike 2, que tiene una economía completa creada por los jugadores en base a las armas y demás que salen en los cofres, habiendo algunos de más de 5000 banazas por un cuchillo digital. Hay gente que se dedica a invertir en este mercado como si de acciones de Apple se trataran, y es algo absurdo. Estas prácticas también son comunes es Roblox, el juego más seguro para niños según nadie. Todos los juegos tienen alguna forma de randomizador y si Counter Strike tenía una mercado completo, ahí hay un hipermercado, más bien.

Lo más irónico es que en el mayor de los casos, si algún día te suspenden la cuenta, se cierran los servidores o algo así, perderías todas esas “inversiones” sin poder hacer nada más que llorarle a la empresa.

Otro dato que quería mencionar, es que Pegi parece que se haga el sordo. Es conocido el caso de como Balatro, el juego indie sobre los jokers y las cartas de píxeles, fue lanzado como Pegi 3 hasta que cuando se popularizó lo subieron a Pegi 18 por supuestas apuestas, aunque los que lo habéis jugado sabéis que el casino de Luigi en Super Mario 64 DS era mucho más parecido a un casino. Y sin embargo, ahí sigue con el 18 en rojo en la esquina de la caja como si al jugarlo estuvieras apostando tu alma contra el diablo cuando probablemente solo lo juegues por las animaciones y sonidos graciosos que tiene.

Ahora, después de haber contado todos los problemas de las loot boxes, quiero dar mi opinión sobre qué acciones tomaría. Lo ideal sería que estos juegos buscaran otra forma de generar ingresos sin destrozar la mente de la gente en el proceso, pero estoy de acuerdo de que el factor suerte puede darte alguna alegría de vez en cuando, pero si se puede conseguir sin gastar dinero, mejor. También, a Pegi le daría un toquecito en la espalda. No soy como esos padres locos que dicen que jugar Fortnite convertirá a tus hijos en terroristas o asesinos en serie satánicos, por lo que no haría que todos los juegos de ese tipo tuvieran el Pegi 18 por más que me duela el caso Balatro, pero sí que incluiría algo como “Contiene recompensas aleatorias por dinero real y/o ficticio” o incluso el Pegi ! que significa supervisión parental recomendada. Yo creo que con estos cambios y algún retoque más podría crear un ecosistema menos ludópata y más divertido, porque lo más importante es distinguir el juego, del juego