
La emulación es uno de esos temas del mundo de los videojuegos que está rodeado de mitos. Mucha gente escucha la palabra “emulador” y automáticamente piensa en piratería, descargas ilegales y en que Nintendo va a enviar a un abogado a tu casa en cualquier momento. Pero la realidad es bastante más compleja.
En este post quiero explicar por qué los emuladores son legales en la mayoría de casos y por qué se suele confundir tanto la emulación con la piratería.
Primero, ¿qué es exactamente un emulador?
Un emulador es un programa que imita el funcionamiento de una consola. Por ejemplo, existen emuladores de Game Boy, Nintendo DS, PlayStation 2 o Wii que permiten ejecutar en un ordenador o móvil programas diseñados originalmente para esas máquinas. En otras palabras, el emulador intenta comportarse como si fuera la consola original.
Y esto os sorprenderá a los menos enterados: crear un programa que imite el funcionamiento de una consola es completamente legal.
La razón es bastante sencilla. Las empresas pueden tener los derechos sobre sus juegos, sus personajes o incluso sobre partes concretas de su software, pero no pueden adueñarse de la idea de “hacer un programa que se comporte como esta consola”. Mientras el emulador esté desarrollado mediante ingeniería inversa legal y no copie código protegido de la consola original, no está infringiendo derechos de autor.
De hecho, esto no es una teoría rara de Internet. Ya ha habido juicios sobre este tema y en varias ocasiones los tribunales han determinado que la emulación en sí es legal. El caso más conocido fue el caso con Sony, que fue el juicio que terminó de legalizar los emuladores. Sony demandó al emulador Connectix en 1999 por permitir jugar a juegos de PS1 en ordenadores, y perdieron (Sony, digo). Esto le dio una luz verde oficial a los emuladores y a partir de ahí surgieron muchos más, y hoy en día se siguen usando.
La mala fama viene de que suelen usarse para ejecutar juegos pirata o ROMs
Una ROM es básicamente una copia digital de un videojuego. Aquí sí es donde entramos en un terreno más delicado. Descargar de Internet una copia de un juego que no posees normalmente sí infringe los derechos de autor. Por eso mucha gente asocia directamente “emulador” con “piratería”, aunque en realidad son dos cosas distintas.
Es un poco como los reproductores de vídeo. Tener VLC instalado en tu ordenador(el típico programa con el icono del cono de tráfico para ver pelis en el colegio) es perfectamente legal. Lo ilegal es reproducir películas piratas. Si este ejemplo no os lo deja claro, esto es lo más fácil que se me ocurre: tener un cuchillo no es ilegal, pero matar a alguien con él sí :P.
Otro argumento a favor de los emuladores es la preservación de los videojuegos.
Los videojuegos, al igual que las películas o los libros, forman parte de nuestra cultura. Sin embargo, el problema de los videojuegos es que dependen del hardware. Puedes leer un libro de hace cien años sin problemas, pero intenta jugar a algunos títulos de consolas antiguas y descubrirás que la máquina ya no se fabrica, las piezas son escasas y los precios de segunda mano parecen sacados de una subasta de arte.
La emulación se ha convertido en una herramienta muy importante para preservar juegos que de otra forma serían extremadamente difíciles de estudiar o experimentar. De hecho, muchos museos, investigadores y organizaciones de preservación utilizan emuladores precisamente por este motivo.
Y luego está la gran ironía del asunto: las propias empresas usan emulación constantemente.
Las consolas modernas llevan años incluyendo juegos clásicos mediante emuladores. Las Consolas Virtuales de Nintendo, las recopilaciones retro o algunos servicios de suscripción funcionan gracias a programas que imitan hardware antiguo. Es decir, la tecnología de la emulación no tiene nada de ilegal. Simplemente depende de cómo se utilice.
Con todo esto tampoco quiero decir que cualquier cosa relacionada con la emulación sea automáticamente legal. La distribución de BIOS protegidas, la descarga no autorizada de juegos o ciertas herramientas diseñadas específicamente para saltarse medidas de protección pueden entrar en conflictos legales dependiendo del caso y del país.
Eso sí, hubo un caso concreto que se hizo sonar en Internet respecto a esto, y es que Nintendo supuestamente cerró varios proyectos de emuladores para Switch y 3DS, pero la realidad es esta: hace unos años Nintendo tomó acciones legales contra Yuzu y Citra. El problema no era simplemente que existiesen como emuladores, sino que Nintendo argumentó que facilitaban la piratería de sus juegos y que algunas de sus funciones permitían saltarse las medidas de protección de la consola. El equipo detrás de ambos proyectos acabó llegando a un acuerdo con Nintendo y cesó el desarrollo. Mucha gente interpretó esto como una prueba de que “la emulación es ilegal”, cuando en realidad el caso era bastante más específico y giraba en torno a la elusión de protecciones y el uso que se estaba dando a los programas.
En resumen, los emuladores no son ilegales. Son simplemente programas que recrean el comportamiento de otras máquinas. Lo que determina si algo es legal o no suele ser el contenido que se ejecuta en ellos y cómo se ha obtenido.
Y la próxima vez que alguien diga que tener un emulador instalado en el ordenador es ilegal, ya tienes una pequeña clase de derecho del videojuego lista para usar.
¡Hasta el próximo post!