La evolución de la dificultad en videojuegos

Dificultad juegos

Los videojuegos han vivido varias épocas, cada una con sus propios problemas y mejoras. Sin embargo, un tema que se lleva arrastrando desde siempre es cuál debería ser la dificultad de los videojuegos. Los juegos antiguos eran mucho más complicados que los juegos AAA promedio pero luego también hay juegos modernos que son más complicados que algunos antiguos. En este post voy a repasar la dificultad de los juegos divididos en tres épocas para tener una visión más clara de cada una. Sin más dilación, empezaré por el principio de los videojuegos.

1970-1990

Este fue el inicio de los videojuegos. desde arcades a Ataris y desde NES a las primeras consolas de 16 bits. En sus inicios, los juegos eran muy primitivos y las máquinas muy limitadas. Esto llevó a que los juegos fueran más bien sencillos y en general no muy extensos por la falta de memoria. Los diseñadores de entonces se dieron cuenta de que si querían que los jugadores se enganchasen a su juego y no lo terminaran en una tarde y no volver a tocarlo debían hacer que fuese muy difícil pasárselo de una por primera vez. Así, títulos como Super Mario Bros. o Ghosts ’n Goblins requerían horas de práctica para ver el final, porque si te quedabas sin vidas te tocaba empezar el juego de 0. En el primer ejemplo sí que es verdad que en la versión de NES podías continuar desde el mundo en el que estabas. Por último, los juegos que salieron sobre el principio del ciclo de vida de NES no podían guardar, haciéndolos aún más difíciles por tener que pasarlos en una sentada.

También sería necesario mencionar los arcades, que para que el jugador siguiese metiéndole monedas necesitaban hacer que los juegos fuesen frustrantes y difíciles para seguir generando beneficios. Por supuesto, esto se convirtió en parte de su encanto y se coló a muchos juegos de consolas gracias a sus orígenes en arcade como Pac-Man o incluso Tetris, que escalan su dificultad aunque el bucle de juego sea siempre el mismo.

1990-2008

En esta segunda época nos encontramos una evolución significativa: la entrada de los 16, 32, 64 y 128 bits en el mercado del videojuego. Esto y avances técnicos y sociales como el guardado o la aceptación de los videojuegos contribuyeron a que los juegos pudiesen expandir el tiempo de juego con contenido en vez de con dificultad. Los jugadores preferían una experiencia más enfocada a la narrativa y el gameplay ya no tenía por qué ser tan duro, y la constante entrada de nuevos jugadores también provocó que los títulos se ablandasen en favor de un mayor rango de público. Juegos como Half-Life, Zelda Ocarina of Time o Halo representan esta inclinación por la narrativa y aunque tengan sus puntos difíciles, el jugador ya no tiene por qué estar pegado al manual del juego para saber qué hacer en el mayor parte de los casos.

Más a finales de la segunda mitad de la década del 2000 con la Wii y la DS se empieza a tener en cuenta al público casual y también comienzan a popularizarse los juegos online, donde la dificultad reside en tus oponentes más que en el juego en sí. También se empiezan a ver modos fácil de forma más común y ayudas para los jugadores más inexpertos.

2008-hoy

Esto es el presente. La cúspide de todos los puntos mencionados en el apartado anterior. Las consolas han seguido avanzando y con ellas los gustos de los gamers. Hoy en día si la narrativa es muy buena, el gameplay no tiene por qué ser excelente. Cada vez los juegos se parecen más a películas con interminables secciones de cinemáticas e ilusión de elección que a muchos les da una sensación de vacío. Cada vez los juegos son más fáciles y hasta un niño pequeño puede quedar 1º en Mario Kart sin ni siquiera tocar el mando (esto no es una exageración, es posible y parece que el juego está programado para ello). Los juegos online están en su mejor momento y cada vez absorben más mercado. El término pay to win está más presente que nunca.

¿Es este el fin de los desafíos en los videojuegos?
Por suerte, siguen habiendo verdaderos desafíos para los gamers más dedicados por ahí. Los títulos indie son juegos hechos por equipos normalmente reducidos y suelen ser publicados independientemente (de ahí su nombre) y son proyectos hechos por amor, no por dinero, por lo que a muchos no les tiembla la mano al hacer sus juegos difíciles aunque sean menos accesibles para el público general. Juegos como Cuphead, Hollow Knight o Ultrakill tienen una naturaleza que obliga al jugador a tener que intentar una y otra vez los jefes hasta que se memorice sus ataques y aprenda a responder a ellos. Estos juegos, además, cuestan mucho menos que los AAA de las empresas grandes y son mucho más queridos a largo plazo.

Conclusión

La dificultad en los videojuegos cada vez es más diversa y se ha vuelto una decisión de diseño clave más que una necesidad, y hace que los videojuegos sean de las formas de entretenimiento más diversas. Los casuales pueden jugar en modo fácil si solo quieren pasar un rato divertido y los gamers más tryhards tienen disponibles sus soulslikes (género que parte de Dark Souls, considerado uno de los juegos más difíciles que hay). Desde luego, cada uno puede jugar tan intensamente como quiera y eso es algo que es de las mejores cualidades de los videojuegos.

¡Hasta el próximo post!